La terapia floral, una cura que apunta a las causas de la enfermedad

   

Preguntas fundamentales

La cura con esencias florales representa una de las muchas respuestas que, a lo largo de la historia, se han dado a las preguntas: ¿Qué es la enfermedad? ¿Cuáles son sus causas? ¿Cómo curarla?

 

El moderno fundador de esta terapia fue el médico galés Dr. Edward Bach (1886-1936). Compartía con Paracelso (1493-1541) y con Hanhemann (1755-1843), el fundador de la Homeopatía, la concepción de que la enfermedad, en su origen no es material, sino el resultado de un desequilibrio interior más profundo.  

 

Los estados de ánimo negativos, en un primer estadio y, finalmente, los síntomas físicos de la enfermedad, son considerados como la manifestación y el resultado y de esa desarmonía primaria. De una disociación entre el Yo profundo y la personalidad.

 

La cura de la enfermedad, por lo tanto, para ser eficaz, debe ayudar a remover su  causa  y no limitarse a eliminar los síntomas. La salud, es mucho más que la ausencia de dolencias, sino un estado de armonía con uno mismo y el entorno, el inmediato y el más lejano, el Universo.

 

Evolución y aprendizaje

Otro aspecto fundamental de esta terapia, derivado de la visión del hombre que ella comporta, es la correlación entre evolución y aprendizaje.  

 

Esta vida, afirma el Dr. Bach, es sólo un momento en el curso de nuestra evolución, como un día en el colegio lo es al total de nuestra existencia. Evolucionar supone el aprendizaje de ciertas lecciones maestras. Por ello, el dolor y la enfermedad pueden ser beneficiosos para nosotros: si sabemos interpretarlos correctamente pueden ayudarnos a incorporar la enseñanza desatendida.  

 

La energía de las flores apunta precisamente a favorecer este aprendizaje.  En este sentido se habla de las “lecciones” de las flores.

 

Los indicios importantes

En este contexto, comprendemos mejor por qué el Dr. Bach señala que el indicio más claro para conocer lo que un determinado paciente necesita es su estado de ánimo. Los estados de ánimo, -afirma- no sólo  nos dan la pauta para el tratamiento de la enfermedad, sino que “pueden advertirnos con anticipación que una enfermedad está por llegar, dándonos de este modo la posibilidad de impedir que nos ataque”.

 

Las esencias florales son remedios energéticos, preparados a partir de flores de plantas no venenosas. Dado que no contienen principios activos su acción no interfiere con la de los remedios alopáticos. No son adictivas ni producen efectos secundarios nocivos.

 

Por todo esto y, además, por su acción preventiva, la terapia floral es altamente aconsejada también para los niños. Ellos, debido a su apertura y sensibilidad responden a la acción de las flores de manera rápida y sorprendente.